La nueva normalidad acaba con las limitaciones de aforo en tanatorios y ceremonias funerarias

  • Desde el lunes sólo se recomendará una distancia interpersonal de 1,5 metros y medidas higiénicas, en contraste con la limitación a tres personas durante lo peor de la crisis
  • Cada comunidad autónoma podrá establecer restricciones propias más estrictas que las que fija el nuevo decreto del Gobierno, como de momento ya ha hecho Galicia
  • A día de hoy la limitación en las salas de velatorio es de 15 personas en comunidades o provincias en Fase 2 como Madrid, Barcelona y parte de Castilla y León

Los tanatorios y servicios funerarios españoles entran este lunes en la última fase del proceso de desescalada por el coronavirus. Esto supone que la totalidad de los tanatorios del país podrán incrementar sus aforos conforme a lo que dicta el Real Decreto-ley 21/2020, de 9 de junio, que organiza la llamada ‘nueva normalidad’ una vez decaiga el estado de alarma el domingo. El nuevo decreto acaba con la limitación a un número específico de personas o de un porcentaje de aforo que se había venido dando en velatorios, entierros y ceremonias civiles y religiosas.

El nuevo decreto, no obstante, señala que se deberán adoptar las medidas necesarias para garantizar una distancia mínima interpersonal de, al menos, 1,5 metros, y evitar las aglomeraciones. En caso de que no resulte posible garantizar el mantenimiento de esta distancia de seguridad, la normativa impone que se observen las medidas de higiene adecuadas para prevenir los riesgos de contagio. Esto incluye la obligatoriedad del uso de mascarillas en espacios cerrados, así como en espacios abiertos donde no pueda mantenerse una distancia mínima.

Desde la se han tomado las medidas necesarias para que los operadores asociados cumplan todos los requisitos higiénico-sanitarios, de distancia y etiqueta respiratoria apropiadas para esta completa apertura. PANASEF ha impulsado una Especificación UNE con planes específicos de prevención y alerta, un protocolo de limpieza y desinfección periódica, protección de clientes y empleados, y reorganización del espacio y mobiliario para garantizar una correcta distancia de seguridad y facilitar la limpieza.

Pese a que el nuevo decreto no incluya limitaciones de aforo, las comunidades autónomas tendrán la potestad de endurecer estas medidas. De momento, Galicia ha sido la primera comunidad en hacerlo, al entrar en la ‘nueva normalidad’ en primer lugar, fijando un aforo máximo de 30 personas en velatorios, de 75 personas en comitivas en los entierros y manteniendo el 75% de aforo en ceremonias de despedida.

Tres meses sin poder despedir a los familiares en compañía

Durante el pico de la epidemia sólo tres personas podían acudir a la ceremonia de inhumación o cremación, independientemente del número de hijos o familiares directos. Además, se suprimieron los velatorios o las ceremonias de despedida o de culto. Durante el sistema de fases, estas restricciones se han suavizado, pero han continuado las limitaciones de aforo. En la fase 1 la limitación en velatorios siguió vigente, con 10 personas, y el 30% en ceremonias de culto, en la fase 2 de 15 personas y un 50% de aforo y en la fase 3 de 25 personas y un 75%.

Aunque casi toda España finaliza el estado de alarma en fase 3, Madrid, Barcelona, Ávila, Salamanca, Segovia o Soria han permanecido en fase 2, conservando limitaciones de una quincena de personas en las despedidas a familiares y seres queridos. La nueva normativa permitirá recuperar la normalidad del necesario proceso de duelo a familiares y amigos.

Desde PANASEF, su Secretario General, Alfredo Gosálvez ha celebrado esta entrada en una nueva etapa recordando la importancia del proceso de duelo: “El rasgo más doloroso de esta enfermedad ha sido que, además de llevarse a tantos, nos ha privado de la posibilidad de despedirlos como se merecen. No sólo no ha habido ceremonias de despedida, es que, en lo peor de la crisis, si un fallecido tenía tres hijos y cónyuge, uno de ellos ni siquiera podía acudir al entierro. La ceremonia es un momento de transición psicológica necesario para asumir la despedida de un ser querido, y que pasamos acompañados.”

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